Los mercados globales continúan operando en un entorno de alta volatilidad, influenciados por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, la expectativa por la próxima temporada de resultados corporativos en Estados Unidos y la evolución del tipo de cambio en Chile. De cara al segundo semestre de 2026, el foco estará en determinar si los fundamentos empresariales logran sostener las actuales valorizaciones bursátiles y cómo las presiones cambiarias podrían afectar las expectativas de inflación local.

El monitoreo de los acontecimientos en Medio Oriente sigue siendo prioritario para los mercados financieros. Cualquier escalada en la región podría afectar las cadenas de suministro y presionar al alza los precios de la energía, especialmente el petróleo.

Este escenario mantiene latente un riesgo inflacionario a nivel global, ya que un aumento sostenido en los costos energéticos podría dificultar el proceso de convergencia de la inflación hacia los objetivos de los principales bancos centrales.

A pesar del contexto de incertidumbre, la atención del mercado también estará puesta en Wall Street, donde las compañías estadounidenses están próximas a iniciar una nueva temporada de reportes corporativos.

El consenso de mercado mantiene una visión optimista, con expectativas de crecimiento de 24,3% en las utilidades y 11,7% en los ingresos. De concretarse estas cifras, se reforzaría la percepción de dinamismo en la economía estadounidense y se entregaría respaldo fundamental a la tendencia alcista de las acciones.

Este punto es especialmente relevante considerando que el índice S&P 500 cotiza actualmente a un múltiplo Precio/Utilidad forward de 20,8 veces. Se trata de una valorización exigente, que requiere un crecimiento sólido de las utilidades para justificar los precios actuales y evitar una corrección más significativa.

En el plano local, el comportamiento del tipo de cambio USDCLP concentra la atención de los inversionistas. La paridad ha mostrado un desacople relevante respecto de sus fundamentos tradicionales, asociados principalmente a variables de comercio exterior, como el precio del cobre y otros factores externos relevantes para la economía chilena.

Esta desviación estaría explicada, en parte, por la divergencia entre las políticas monetarias de Estados Unidos y Chile.

Por un lado, la Reserva Federal mantiene una postura más restrictiva, conocida como sesgo hawkish, lo que implica tasas elevadas por más tiempo para controlar la inflación. Por otro lado, el Banco Central de Chile ha adoptado una visión más neutral o dovish, es decir, más flexible, al punto que parte del mercado ya internaliza un eventual recorte de 25 puntos base en la tasa de interés local.

Esta diferencia de tasas se vuelve más evidente al comparar a Chile con otros países de la región, como Colombia y Brasil, que mantienen tasas de interés sustancialmente más altas. En este contexto, podrían estar aumentando las operaciones de carry trade en contra del peso chileno y a favor del dólar estadounidense. Este tipo de estrategia busca aprovechar diferencias de tasas entre monedas, lo que puede presionar al alza el tipo de cambio local.

La presión cambiaria introduce una señal de cautela para el mercado local, ya que un dólar más alto podría afectar las expectativas de inflación hacia adelante. Si el tipo de cambio se mantiene elevado, los inversionistas podrían comenzar a reevaluar sus estrategias, aumentando la preferencia por instrumentos reajustables en UF frente a instrumentos nominales en pesos.

En el corto plazo, las expectativas para el dato de inflación de junio apuntan a una variación negativa. Este registro podría seguir favoreciendo el desempeño de los fondos nominales de manera transitoria. Sin embargo, las tasas de mercado ya tendrían incorporado este dato, por lo que el foco comenzará a desplazarse rápidamente hacia la evolución del tipo de cambio y su posible traspaso a precios futuros.

En este contexto, mantenemos una visión prudente. A nivel internacional, será clave monitorear si los resultados corporativos en Estados Unidos logran validar los múltiplos actuales del mercado accionario. A nivel local, sugerimos cautela en la exposición a duración nominal, considerando las presiones cambiarias y su potencial impacto sobre las expectativas de inflación.

Continuaremos monitoreando de cerca los eventos y proporcionando las actualizaciones necesarias para optimizar sus carteras.

Los análisis de Lascar Wealth Management se fundamentan en la investigación de nuestra área de Estudios Financieros, dedicada a profundizar las estrategias y perspectivas de inversión de nuestros clientes.

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