Los mercados globales comienzan la semana con señales mixtas. Aunque la inflación de junio en Estados Unidos se ubicó por debajo de las expectativas, las tasas de interés continúan al alza. La incertidumbre geopolítica, los riesgos climáticos sobre la producción agrícola y las próximas decisiones de los principales bancos centrales mantienen un escenario de cautela para los inversionistas.
¿Qué está pasando en los mercados?
Inflación en Estados Unidos: un alivio que no logra reducir las tasas
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio en Estados Unidos se ubicó por debajo de las proyecciones del mercado, entregando una señal favorable respecto de la evolución de la inflación.
Sin embargo, el dato no fue suficiente para contener el aumento de los rendimientos de los bonos. La curva de tasas mantiene una tendencia alcista, ya que los inversionistas consideran que los riesgos inflacionarios aún no se han disipado por completo.
Este comportamiento refleja que el mercado continúa evaluando no solo los datos recientes, sino también las posibles presiones sobre los precios provenientes de factores geopolíticos, energéticos y climáticos.
Geopolítica y petróleo: tensión contenida, pero todavía relevante
El conflicto en Medio Oriente continúa siendo una fuente de volatilidad para los mercados financieros y energéticos.
Si bien el precio del petróleo ha repuntado desde sus mínimos recientes, todavía se mantiene ampliamente por debajo de los US$100 por barril. Mientras no supere de forma sostenida ese nivel, el impacto de los costos de energía sobre la inflación general debiera permanecer relativamente acotado.
No obstante, una escalada del conflicto que afecte la producción o el transporte de crudo podría modificar rápidamente este escenario y generar nuevas presiones inflacionarias.

Riesgo climático: el posible impacto de un “Súper Niño”
Una de las principales fuentes de preocupación para los próximos meses es el potencial desarrollo de un fenómeno climático de alta intensidad, denominado “Súper Niño”.
Este evento podría afectar la producción agrícola en distintas regiones del mundo, reduciendo la oferta de alimentos y elevando sus precios. Una presión inflacionaria de este tipo tendría su origen en restricciones de oferta, por lo que sería más difícil de controlar mediante las herramientas tradicionales de política monetaria.
Un aumento sostenido en los precios de los alimentos podría limitar el margen de acción de los bancos centrales y retrasar eventuales procesos de reducción de tasas.
Bancos centrales: el mercado atento a las señales de política monetaria
Las próximas decisiones de política monetaria concentrarán la atención de los inversionistas.
En Europa, el mercado no anticipa un nuevo aumento de tasas por parte del Banco Central Europeo en su próxima reunión. La atención estará puesta en el comunicado y en las señales sobre la trayectoria futura de la política monetaria.
En Chile, el foco estará en determinar si el Banco Central adopta un tono más restrictivo frente a los riesgos inflacionarios recientes. Un mensaje más cauteloso podría moderar las expectativas de nuevos recortes de tasas.
En Estados Unidos, los futuros de mercado asignan una probabilidad de 84,5% a que la Reserva Federal mantenga la tasa de interés sin cambios en su próxima reunión. Sin embargo, la institución podría mantener abierta la posibilidad de un ajuste posterior, dependiendo de la evolución de la inflación, el mercado laboral y las condiciones financieras.
Perspectiva semanal
Los mercados se encuentran divididos entre datos económicos de corto plazo que entregan cierto alivio y riesgos de mediano plazo que continúan presentes.
La moderación de la inflación estadounidense es una señal favorable, pero todavía no ha logrado revertir la presión alcista sobre las tasas de interés. Al mismo tiempo, la evolución del petróleo, los riesgos geopolíticos y el posible impacto climático sobre los alimentos podrían volver a generar presiones inflacionarias.
En este contexto, será especialmente relevante analizar los comunicados de los bancos centrales y cualquier cambio en sus orientaciones futuras. La cautela y una adecuada diversificación seguirán siendo elementos centrales en la gestión de los portafolios.
Continuaremos monitoreando de cerca los eventos y proporcionando las actualizaciones necesarias para optimizar sus carteras.
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