Esta semana, los mercados globales se mantienen atentos a la evolución de las negociaciones entre EE. UU. e Irán, especialmente por su impacto en el Estrecho de Ormuz y en el precio del petróleo. Al mismo tiempo, la economía estadounidense muestra señales mixtas: el consumo continúa resiliente, pero la confianza de los consumidores cae con fuerza ante el temor de nuevas presiones inflacionarias. En este contexto, los sólidos resultados corporativos del S&P 500 siguen actuando como soporte para la renta variable.

¿Qué está pasando en los mercados?

Geopolítica: negociaciones entre EE. UU. e Irán y el foco en Ormuz

Las negociaciones entre EE. UU. e Irán continúan siendo un factor clave para los mercados, especialmente por su potencial impacto en el suministro global de petróleo. Existe un contraste relevante entre la visión de la prensa occidental y la postura comunicada desde Irán.

Desde la perspectiva occidental, distintos reportes han apuntado a un mayor optimismo respecto de un posible acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz. En ese escenario, Irán habría aceptado preliminarmente liberar uranio enriquecido a cambio de la descongelación de activos bloqueados por EE. UU. Esta expectativa provocó una caída temporal en el precio del petróleo, aunque la crisis energética sigue siendo un riesgo latente.

Sin embargo, desde Irán se ha enfriado esta lectura. Sus vocerías han señalado que un acuerdo no sería inminente y que las conversaciones se estarían desarrollando sobre la base de un memorándum de 14 puntos, con un plazo de 60 días, enfocado principalmente en poner fin al bloqueo naval estadounidense.

Un punto central es la soberanía del Estrecho de Ormuz. Irán ha sido enfático en señalar que la gestión de esta vía marítima no es negociable y que, junto con Omán, mantiene soberanía sobre la zona. Si bien se ha descartado la imposición de peajes, sí se ha advertido que ciertos servicios asociados a seguridad y protección ambiental podrían tener costos vinculados.

Inflación en EE. UU.: consumo resiliente, pero confianza debilitada

La economía estadounidense continúa mostrando señales mixtas. Por una parte, el consumo mantiene cierta fortaleza, especialmente entre los hogares de mayores ingresos. De hecho, las ventas minoristas crecieron por tercer mes consecutivo en abril, lo que refleja que una parte relevante de la demanda sigue resistiendo.

Sin embargo, el riesgo inflacionario vuelve a ganar protagonismo. Grandes compañías minoristas, como Walmart y Lowe’s, han advertido que el aumento en los costos de combustibles podría trasladarse gradualmente al precio final de los productos. Este punto es relevante, ya que un repunte sostenido de los precios de la energía podría dificultar el proceso de normalización inflacionaria en EE. UU.

La principal señal de alerta proviene de la confianza del consumidor. El índice de la Universidad de Michigan cayó en mayo hasta 44,8 puntos, ubicándose por debajo de las expectativas del mercado y marcando un nuevo mínimo. Esto muestra que, pese a que el gasto se mantiene, los hogares están incorporando una visión más cautelosa frente al escenario económico.

Renta variable: el S&P 500 encuentra soporte en los resultados corporativos

A pesar del ruido geopolítico y de las señales macroeconómicas mixtas, la temporada de resultados corporativos del primer trimestre de 2026 ha sido un soporte relevante para Wall Street.

Las compañías del S&P 500 reportaron una recuperación de utilidades cercana al 29%, superando ampliamente las expectativas previas del mercado, que apuntaban a un crecimiento de alrededor de 13%. Además, para los próximos tres trimestres se proyecta un crecimiento de utilidades superior al 20%, lo que mantiene una base favorable para la renta variable estadounidense.

En términos de valorización, el mercado se sostiene sobre una utilidad esperada de USD 348,30 para los próximos 12 meses y un múltiplo P/E esperado de 21,4 veces. Si este múltiplo se expandiera hacia 23,5 veces, el S&P 500 podría alcanzar un precio objetivo cercano a los 8.125 puntos, lo que representaría un potencial de alza adicional cercano al 7%.

Estrategia de activos: renta variable global y preferencia por instrumentos reajustables

En renta variable, los mercados globales mantienen una tendencia alcista, liderados principalmente por Estados Unidos y Asia. No obstante, América Latina ha mostrado una pausa tras la fuerte recuperación reciente. La región enfrenta una toma de utilidades, en medio de tensiones políticas y cuestionamientos al giro hacia gobiernos de centroderecha en economías relevantes como Perú, Colombia y Brasil.

En renta fija, mientras persista la incertidumbre geopolítica, la estrategia más prudente sigue siendo mantener una mayor ponderación en instrumentos reajustables, es decir, aquellos indexados a inflación, frente a los instrumentos nominales.

La señal para una eventual rotación táctica estaría dada por una disminución relevante de las tensiones internacionales. Si un acuerdo de paz o una tregua prolongada entre EE. UU., Israel e Irán genera una caída del tipo de cambio por debajo de los $880, se abriría espacio para migrar gradualmente desde instrumentos reajustables hacia instrumentos nominales de mediano plazo.

Continuaremos monitoreando de cerca los eventos y proporcionando las actualizaciones necesarias para optimizar sus carteras.

Los análisis de Lascar Wealth Management se fundamentan en la investigación de nuestra área de Estudios Financieros, dedicada a profundizar las estrategias y perspectivas de inversión de nuestros clientes.

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