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Durante las últimas semanas, el mercado ha vuelto a recordar una lección fundamental: la digitalización de la economía no siempre es sinónimo de mayor estabilidad. La tokenización de activos, presentada como la gran frontera de la eficiencia financiera, comienza a mostrar efectos colaterales que amplifican la volatilidad y tensionan particularmente a los mercados de materias primas.

¿Qué está pasando en los mercados?

Tokenización: ¿eficiencia o exceso?

La tokenización —el proceso de representar activos físicos como el oro o el petróleo en redes blockchain— ha permitido expandir la demanda muy por encima de lo que la operativa física puede absorber.
Al fraccionar activos y reducir las barreras de entrada, se ha desarrollado un mercado secundario de carácter “sintético”, que opera a una velocidad y volumen que la producción real de commodities difícilmente puede acompañar.

Esta dinámica ha generado una creciente desconexión entre el mercado financiero y la realidad física de los activos subyacentes.

El multiplicador del riesgo: apalancamiento extremo

El riesgo estructural se intensifica cuando la tokenización se combina con niveles de apalancamiento agresivos. Actualmente, numerosos brokers permiten operar con márgenes de hasta 100 veces el capital depositado.

En este entorno, el inversor deja de actuar como gestor de activos y pasa a ser un especulador altamente sensible a variaciones mínimas de precios.
Movimientos marginales activan llamadas a margen (margin calls) que, si no son cubiertas, derivan en liquidaciones forzosas. Estas ventas responden a necesidades de liquidez inmediata y no a fundamentos económicos, amplificando los episodios de volatilidad.

La brecha entre el papel y la realidad

El mercado del oro permite dimensionar esta fragilidad. De acuerdo con estimaciones del World Gold Council, por cada onza de oro físico almacenada en bóvedas existirían entre 150 y 200 onzas de “oro de papel” o digital transándose en los mercados.

Esta relación cercana a 200:1 evidencia un sistema altamente apalancado. En un escenario donde los tenedores de estos instrumentos exigieran entrega física, el mercado no tendría capacidad de respuesta, exponiendo un desequilibrio estructural relevante.

Efecto contagio: de Bitcoin a los commodities

Los eventos recientes han sido un ejemplo claro de contagio por liquidez cruzada. La caída en el precio del Bitcoin no quedó confinada al ecosistema cripto: el elevado apalancamiento obligó a muchos inversores a liquidar posiciones en commodities para cubrir pérdidas y garantías.

Este efecto arrastre demuestra que, en un entorno crecientemente tokenizado, los commodities han perdido parte de su rol tradicional como activos refugio, pasando a comportarse como colaterales de alto riesgo dentro de un sistema financiero altamente interconectado.

Los análisis de Lascar Wealth Management se fundamentan en la investigación de nuestra área de Estudios Financieros, dedicada a profundizar las estrategias y perspectivas de inversión de nuestros clientes.