Los recientes eventos geopolíticos en Medio Oriente han reactivado un riesgo que el mercado parecía haber dejado atrás: un shock inflacionario impulsado por la energía. La escalada entre EE.UU./Israel e Irán vuelve a poner en el radar un escenario similar al de 1979, con potencial impacto en el petróleo, la inflación global, las tasas de interés y los mercados financieros.
¿Qué está pasando en los mercados?
El espejo de 1979: cuando la energía desató la inflación
La historia financiera no se repite exactamente, pero muchas veces rima. Durante la Revolución Islámica en Irán (1978-1979), el precio del petróleo pasó de promediar US$13 por barril a casi US$35 en 1980, un alza cercana al 170%.
Ese shock energético no fue aislado. El encarecimiento del petróleo elevó los costos de fertilizantes y transporte, presionando los precios de los alimentos. El resultado fue una espiral inflacionaria en Estados Unidos, donde la inflación escaló desde 6,5% hasta 14,5%.
Hoy, el riesgo no es una repetición exacta, pero sí un fenómeno similar: un conflicto regional con capacidad de afectar la oferta energética global.
El punto ciego del mercado: energía y alimentos
El consenso actual descuenta un escenario de “aterrizaje suave” para la economía global. Sin embargo, existe un factor que el mercado podría no estar internalizando completamente: la alta correlación entre energía y alimentos.
Un alza sostenida en el precio del crudo impacta directamente en la cadena de suministro alimentaria. Si el petróleo se mantiene elevado por un período de 6 a 12 meses, la inflación podría dejar de ser transitoria y transformarse en un fenómeno más estructural.
Este escenario obligaría a los bancos centrales a recalibrar sus proyecciones de tasas y retrasar o incluso revertir procesos de normalización monetaria.

Impacto en Renta Fija: el riesgo de duración
Si se materializa un shock inflacionario:
- Aumentaría la presión sobre las tasas de interés.
- Se ampliarán los spreads de deuda corporativa.
- Los instrumentos de renta fija de mayor duración enfrentarían pérdidas de capital más significativas.
En este contexto, el riesgo no está solo en el nivel de tasas, sino en la velocidad del ajuste.
Renta Variable: ¿corrección o cambio de tendencia?
Si bien la tendencia primaria de la renta variable sigue siendo alcista, un shock de costos prolongado podría transformar una corrección técnica en un mercado bajista más profundo (Bear Market).
La clave estará en determinar si el alza del petróleo es transitoria o si se consolida como un nuevo régimen de precios energéticos.
El nivel crítico: la barrera de los US$78 en el WTI
Desde el punto de vista técnico, el petróleo WTI se encuentra en una zona de inflexión relevante:
Resistencia clave: US$78 por barril.
Escenario de ruptura: Si el precio rompe y consolida sobre este nivel, el siguiente objetivo técnico y psicológico se ubica en torno a los US$100 por barril.
Entrar nuevamente en terreno de tres dígitos implicaría, por definición, un evento inflacionario relevante que obligaría a revisar proyecciones de crecimiento y tasas para el cierre del año.
La señal que puede cambiar el escenario
Más que un simple movimiento técnico, la superación sostenida de los US$78 en el WTI podría convertirse en la señal de advertencia de un escenario inflacionario de mayor envergadura.
La recomendación es clara: monitorear con atención el cierre semanal del petróleo. Si el mercado confirma ruptura y consolidación sobre ese nivel, el riesgo de un “déjà vu” inflacionario vuelve a instalarse en la mesa de operaciones.
Continuaremos monitoreando de cerca los eventos y proporcionando las actualizaciones necesarias para optimizar sus carteras.
Los análisis de Lascar Wealth Management se fundamentan en la investigación de nuestra área de Estudios Financieros, dedicada a profundizar las estrategias y perspectivas de inversión de nuestros clientes.



