El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán vuelve a situar al mercado global en un escenario de elevada incertidumbre geopolítica. El principal foco de riesgo es el Estrecho de Ormuz, un punto crítico no sólo para el comercio energético mundial. Dependiendo de la evolución del conflicto y de su impacto en este corredor estratégico, los mercados podrían enfrentar desde un episodio breve de volatilidad hasta un escenario de disrupción económica más prolongado.
Posibles escenarios para los mercados
Escenario 1: Shock de volatilidad transitorio (Escenario Base – Alta Probabilidad)
El escenario más probable considera que la tensión geopolítica se resuelva en el corto plazo mediante presión diplomática de las principales potencias, evitando una interrupción relevante en el flujo energético.
En este caso, el Estrecho de Ormuz permanecería operativo o sufriría interrupciones menores de pocos días, lo que permitiría que el mercado energético absorba rápidamente el impacto inicial.
En términos de precios, el petróleo WTI y Brent podrían estabilizarse en un rango entre 70 y 100 dólares por barril. Según estimaciones de Goldman Sachs, el mercado ya incorporaría una prima de riesgo cercana a 13 dólares por barril asociada al riesgo de disrupción en Ormuz, la cual podría desaparecer rápidamente si la tensión disminuye.
Desde el punto de vista macroeconómico, el impacto inflacionario sería marginal. Se estima que el efecto en el IPC mensual de Estados Unidos sería inferior a 0,1%, sin alterar significativamente la trayectoria de la inflación subyacente.En los mercados financieros, este escenario implicaría una rápida recuperación de la renta variable, mientras que los spreads corporativos se mantendrían relativamente estables por debajo de 40 puntos base.
Estrategia de inversión: aprovechar episodios de volatilidad para comprar en caídas (“buy the dip”), evitando desinversiones indiscriminadas y utilizando los retrocesos para rebalancear portafolios hacia sectores más cíclicos.
Escenario 2: Escalada regional y estrés logístico (Probabilidad media)
Un segundo escenario considera una escalada regional del conflicto, con daños parciales a infraestructura energética en el Golfo o interrupciones temporales en el Estrecho de Ormuz.
En este caso, el conflicto podría extenderse entre uno y cuatro meses, con una participación indirecta de otros países de la OPEP.
El impacto más inmediato se observaría en el mercado energético, donde el precio del petróleo podría elevarse hacia el rango de 100 a 130 dólares por barril. Morgan Stanley advierte que, por encima de los 110 dólares, comenzaría un proceso de “destrucción de demanda”, lo que actuaría como mecanismo de equilibrio para los precios.
El impacto macroeconómico sería más visible. La inflación mensual en Estados Unidos podría aumentar entre 0,2% y 0,3%, mientras que el crecimiento del PIB global podría resentirse en torno a 0,15% por cada incremento sostenido de 10% en el precio del petróleo.
En los mercados financieros, se observaría un ensanchamiento de los spreads corporativos hacia el rango de 60 a 90 puntos base, mientras que los activos refugio ganarían protagonismo. En este contexto, el oro podría consolidarse sobre los 5.500 USD por onza.
Estrategia de inversión: sobreponderar sectores vinculados a energía (especialmente upstream) y defensa, reducir exposición en aerolíneas y consumo discrecional, y aumentar la liquidez junto con posiciones en bonos de corta duración.
Escenario 3: Ruptura estructural y riesgo de estanflación (Riesgo de cola – Baja probabilidad)
El escenario más adverso contempla un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz junto con daños críticos en refinerías de Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos.
Este evento generaría una disrupción significativa en el mercado energético global durante más de seis meses, con una alta incertidumbre económica.
En este contexto, el precio del petróleo podría experimentar un peak transitorio entre 130 y 150 dólares por barril,con la posibilidad de que incluso suba por sobre este rango en caso de que el mercado incorpore la idea de que el conflicto se extienda en duración y en alcance territorial.
En este escenario, incluso habría riesgo de mantenerse por encima de los 100 dólares durante un año. Según estimaciones de JP Morgan, las reservas energéticas disponibles en los países del Golfo podrían agotarse en menos de un mes si el bloqueo fuera total.
El impacto inflacionario sería considerable: un shock global de entre 2,5 y 4 puntos porcentuales adicionales de inflación anual, elevando el riesgo de un escenario de estanflación, caracterizado por inflación elevada y crecimiento económico débil o negativo.
En los mercados financieros, este entorno podría provocar una corrección superior al 15% en la renta variable, mientras que los bonos perderían su rol tradicional de diversificación debido a la persistencia inflacionaria.
Estrategia de inversión: priorizar activos reales defensivos, con alta exposición a oro, materias primas y empresas vinculadas a ciberseguridad. En paralelo, se favorecerían posiciones cortas en deuda de mercados emergentes importadores de energía.

El Estrecho de Ormuz y el riesgo de una nueva crisis alimentaria global
Más allá del impacto en el petróleo, un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz podría desencadenar una crisis estructural en el sistema alimentario global.
Este corredor marítimo es clave para el transporte de insumos agrícolas estratégicos, incluyendo alrededor del 33% del comercio mundial de urea y amoníaco, además de grandes volúmenes de azufre utilizado en fertilizantes fosfatados.
Una interrupción en estas rutas tendría un efecto directo en los costos de producción agrícola. Los fertilizantes nitrogenados dependen fuertemente del gas natural, que representa hasta el 80% de sus costos de producción. Un encarecimiento del gas o la interrupción de su suministro desde el Golfo podría forzar el cierre de plantas de fertilizantes en Europa y Asia.
El resultado sería una menor disponibilidad de fertilizantes en el mercado justo en periodos de alta demanda agrícola, generando una caída en los rendimientos de cultivos clave como maíz, trigo y soja.
Esto terminaría trasladándose al consumidor final mediante un aumento en los precios de alimentos procesados y proteínas animales, intensificando las presiones inflacionarias a nivel global.
A diferencia del episodio inflacionario observado entre 2020 y 2022 —impulsado por estímulos monetarios post pandemia y la guerra en Ucrania— un cierre prolongado de Ormuz representaría una inflación de oferta más persistente y estructural, en un contexto donde las reservas estratégicas globales ya se encuentran reducidas.
Insights estratégicos de gestoras internacionales
Diversas gestoras internacionales coinciden en que el riesgo asociado al Estrecho de Ormuz presenta dinámicas no lineales. Según Goldman Sachs, un cierre total durante un mes podría elevar el precio del petróleo en aproximadamente 15 dólares por barril, pero un bloqueo de tres meses podría generar incrementos mucho mayores debido a las limitaciones de almacenamiento y transporte en la región.
Otro factor relevante es el avance de la electrificación del transporte. El aumento del parque global de vehículos eléctricos —que ya representa cerca del 20% del total— actúa como un moderador parcial de la demanda de petróleo, reduciendo la probabilidad de escenarios extremos con precios cercanos a los 200 dólares.
En términos sectoriales, el sector defensa ha mostrado históricamente un desempeño superior en los 3 a 6 meses posteriores al inicio de conflictos en el Golfo, lo que lo posiciona como un segmento relevante dentro de estrategias defensivas.

Por último, las perspectivas de crecimiento para las economías del Golfo podrían verse afectadas. Las previsiones de expansión del sector no petrolero en países del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar) podrían recortarse entre 0,2% y 0,5%, debido a la caída en turismo e inversión extranjera directa.
En un entorno donde los riesgos geopolíticos pueden modificar rápidamente el comportamiento de los mercados, mantener una visión estratégica y un monitoreo constante de los acontecimientos resulta fundamental para la toma de decisiones de inversión.
En Lascar WM. seguimos analizando de forma permanente la evolución de estos eventos y sus implicancias en los mercados globales y locales, con el objetivo de mantener informados oportunamente a nuestros clientes y apoyar la toma de decisiones en sus carteras de inversión.
Los análisis de Lascar Wealth Management se fundamentan en la investigación de nuestra área de Estudios Financieros, dedicada a profundizar las estrategias y perspectivas de inversión de nuestros clientes.



