La evolución del precio del petróleo vuelve a ocupar un lugar central en las perspectivas financieras. Un escenario de mayor presión sobre la energía podría retrasar la convergencia de la inflación y mantener las tasas de interés elevadas por más tiempo, mientras que una moderación del crudo favorecería un escenario más constructivo para la inflación, el tipo de cambio y los activos financieros.

¿Qué está pasando en los mercados?

Inflación y crecimiento: el escenario base sigue condicionado por la energía

Las perspectivas para la economía chilena consideran un proceso gradual de normalización durante los próximos años. Para 2026, se proyecta un crecimiento del PIB entre 0,5% y 0,75%, mientras que para 2027 y 2028 se anticipa una expansión mayor, en rangos de 2,0%-3,0% y 2,25%-3,25%, respectivamente.

En materia inflacionaria, el escenario contempla una variación del IPC de entre 4,0% y 4,3% al cierre de 2026, para posteriormente converger hacia niveles cercanos al 3,0% durante 2027 y 2028.

Esta trayectoria permitiría avanzar también hacia una reducción gradual de la Tasa de Política Monetaria (TPM), desde niveles estimados entre 5,00% y 5,25% en 2026, hacia 4,00%-4,25% en 2027 y aproximadamente 3,50% en 2028.

Sin embargo, el cumplimiento de este escenario está estrechamente relacionado con la evolución de los precios internacionales, especialmente del petróleo.

Indicador Económico2026 (Proyectado)2027 (Proyectado)2028 (Proyectado)
PIB (%)0,5% – 0,75%2,0% – 3,0%2,25% – 3,25%
Inflación IPC (% fin de periodo)4,0% – 4,3%3,00%3,00%
Tasa de Política Monetaria (TPM)5,00% – 5,25%4,00% – 4,25%3,50%
Cobre (US$/lb promedio)US$ 4,15 – 4,30US$ 4,10 – 4,25US$ 4,00
Petróleo WTI (US$/bbl promedio)US$ 78 – 83US$ 75 – 80US$ 70 – 75
Tipo de Cambio (USD/CLP)$930 – $950$900 – $920$880 – $900

Petróleo WTI: US$90 por barril como nivel de referencia

El precio del petróleo constituye uno de los principales factores de riesgo para las perspectivas de inflación.

Mientras el WTI se mantenga sobre US$90 por barril, aumenta la posibilidad de que las actuales proyecciones inflacionarias resulten insuficientes. Un petróleo persistentemente elevado podría trasladarse a mayores costos, dificultando el descenso de la inflación y retrasando el proceso de reducción de las tasas de interés.

En cambio, si el WTI logra ubicarse y mantenerse por debajo de US$90, las presiones inflacionarias provenientes de la energía deberían comenzar a moderarse. Este escenario también podría reducir parte de las presiones sobre el tipo de cambio y facilitar una evolución de la inflación más cercana a las estimaciones actuales.

No obstante, el precio de los alimentos continúa siendo una variable relevante, especialmente ante los potenciales efectos asociados al fenómeno de El Niño.

Tipo de cambio: petróleo y cobre seguirán siendo determinantes

El escenario base considera una moderación gradual del tipo de cambio durante los próximos años, desde un rango estimado de 930 – 950 en 2026, hacia 900 – 920 en 2027 y 800 – 900 en 2028.

Esta trayectoria estará condicionada, entre otros factores, por el comportamiento de dos materias primas especialmente relevantes para Chile: el cobre y el petróleo.

Para el cobre se contemplan precios promedio entre US 4,15 y US 4,30 por libra durante 2026, mientras que el petróleo WTI se ubicaría en un rango promedio de US78 – US83 por barril.

Una desviación significativa del petróleo por sobre estos niveles podría aumentar las presiones inflacionarias y cambiarias. Por el contrario, una normalización de los precios energéticos entregaría un escenario más favorable para el peso chileno y para la convergencia de la inflación.

Renta fija: privilegiando protección frente a la inflación

Considerando que todavía existe incertidumbre respecto de la trayectoria de la inflación y de las tasas de interés, el posicionamiento en renta fija continúa privilegiando instrumentos reajustables y duraciones acotadas.

En este contexto, la estrategia contempla una distribución de 60% en renta fija reajustable con duración de hasta un año y 40% en renta fija reajustable con duración de hasta tres años.

La mayor exposición al tramo corto busca capturar la persistencia de la inflación y, al mismo tiempo, limitar el riesgo asociado a movimientos adversos en las tasas de interés.

En el tramo de hasta tres años existe una mayor posibilidad de capturar devengo. Sin embargo, estas posiciones también presentan una sensibilidad superior frente a eventuales retrasos en los recortes de la TPM, particularmente si reaparecen presiones inflacionarias provenientes del escenario internacional.

Renta variable global: los resultados corporativos toman protagonismo

En renta variable, la atención comienza a concentrarse en los resultados corporativos correspondientes al tercer trimestre de 2026.

Las estimaciones consideradas contemplan un crecimiento trimestral de las utilidades de 30,2% y un incremento interanual de las ventas de 11,5%, cifras que mantienen un respaldo fundamental para los mercados accionarios.

En este escenario, episodios de volatilidad provenientes del mercado energético podrían generar correcciones cercanas al 10%. Mientras se mantengan las expectativas de crecimiento y no se produzca un deterioro significativo de la actividad mundial, estos ajustes pueden representar instancias relevantes para reevaluar posiciones de largo plazo.

En cuanto a valorizaciones, el S&P 500 se sitúa en torno a 20,2 veces sus utilidades esperadas (Forward P/E), nivel que se ha mantenido relativamente estable durante los últimos doce meses.

El foco de las próximas semanas estará, por tanto, en confirmar si los resultados empresariales continúan respaldando las actuales valorizaciones y, paralelamente, en observar si el precio del petróleo permite sostener el escenario de moderación inflacionaria esperado.

Los análisis de Lascar Wealth Management se fundamentan en la investigación de nuestra área de Estudios Financieros, dedicada a profundizar las estrategias y perspectivas de inversión de nuestros clientes.

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