El mercado inicia la semana con una importante reevaluación de la política monetaria de Estados Unidos. El tono más restrictivo adoptado por la Reserva Federal en Jackson Hole elevó las probabilidades de una nueva alza de tasas en septiembre, provocando un ajuste en la curva de rendimientos, una renovada fortaleza del dólar y presión sobre activos como el oro y las criptomonedas. La atención estará ahora en los próximos datos de inflación y empleo, que serán determinantes para confirmar este nuevo escenario.
¿Qué está pasando en los mercados?
Jackson Hole marca un giro en las expectativas sobre la Reserva Federal
El discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole representó un punto de inflexión para las expectativas del mercado.
Tras varias semanas de ambigüedad en la comunicación de la Fed, Warsh adoptó una postura claramente más restrictiva (hawkish), reconociendo que la inflación continúa elevada y extendida entre distintos componentes de la economía. Al mismo tiempo, señaló que las actuales condiciones financieras difícilmente pueden ser calificadas como restrictivas.
El cambio de tono modificó significativamente la trayectoria que el mercado esperaba para las tasas de interés. La posibilidad de recortes cercanos perdió fuerza y el escenario de una nueva alza comenzó a ganar terreno de cara a la reunión de política monetaria del 15 y 16 de septiembre.
La secuencia que está siguiendo el mercado puede resumirse de la siguiente manera:

El mercado eleva la probabilidad de un alza de tasas
La reacción del mercado de derivados y futuros sobre fondos federales fue inmediata.
Antes de la intervención de Warsh, las probabilidades implícitas en el CME FedWatch asignaban un 39,9% de probabilidad a un alza de tasas en septiembre. Después del discurso, esa estimación aumentó hasta un rango de entre 56,9% y 62,0%.
La tasa de referencia se encuentra actualmente en 3,75%, mientras que los derivados comenzaron además a incorporar un ajuste acumulado de aproximadamente 50 puntos básicos hacia marzo de 2027.
| Indicador financiero | Antes de Jackson Hole | Posterior a Jackson Hole | Variación / Mecanismo |
| Probabilidad de alza en septiembre | 39,9% | 56,9% – 62,0% | Cambio de sesgo hacia un escenario de ajuste |
| Bono EE.UU. a 2 años | 4,23% | 4,34% | +11 p.b. Presión en el tramo corto |
| Bono EE.UU. a 10 años | 4,67% | 4,72% | +5 p.b. Moderado ascenso |
| Diferencial 2s10s | Base | -6 p.b. | Aplanamiento por mayor credibilidad |
| Oro (XAU/USD) | Presión bajista | Caída acentuada | Mayor costo de oportunidad por tasas reales altas |
| Bitcoin (BTC) | Corrección | Caída por liquidez | Contracción de liquidez global |
Aplanamiento de la curva de rendimientos
El cambio de expectativas también se reflejó con claridad en el mercado de bonos del Tesoro.
La tasa del bono estadounidense a 2 años subió 11 puntos básicos, desde 4,23% hasta 4,34%, reflejando con mayor intensidad la expectativa de un ajuste monetario en el corto plazo.
En tanto, la tasa del bono a 10 años avanzó 5 puntos básicos, desde 4,67% hasta 4,72%.
Como consecuencia, el diferencial entre las tasas a 2 y 10 años se redujo en aproximadamente 6 puntos básicos, generando un aplanamiento de la curva de rendimientos.
Este movimiento contrasta con la empinación observada después de la reunión de julio. El mercado está incorporando una mayor presión sobre las tasas de corto plazo y, al mismo tiempo, una reacción más moderada en el tramo largo, reflejando mayor credibilidad en la capacidad de la Fed para contener las presiones inflacionarias mediante una política monetaria más restrictiva.

Inflación y fortaleza económica mantienen la presión sobre la Fed
La inflación continúa siendo el principal desafío para la política monetaria estadounidense.
El índice PCE, la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, se ubica en 3,7% y acumula cerca de cinco años y medio por encima de la meta de 2%. Esta persistencia continúa afectando el poder adquisitivo de los hogares y limitando la recuperación del salario real.
A este escenario se agregan otros factores que podrían mantener las presiones sobre los precios.
Por una parte, las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán han impulsado los precios globales de la energía, dificultando el proceso desinflacionario.
A ello se suma la creciente demanda por bienes, servicios e infraestructura vinculados al desarrollo de la inteligencia artificial, que está generando presiones estructurales sobre los precios en determinados sectores.
Al mismo tiempo, la actividad económica continúa entregando señales de fortaleza. La tasa de desempleo se mantiene en 4,1%, mientras que la inversión empresarial conserva un importante dinamismo, las ganancias corporativas permanecen elevadas y los estándares de crédito bancario continúan siendo relativamente laxos.
En este contexto, la Fed dispone de menos argumentos para flexibilizar rápidamente su política monetaria.
Impacto en el oro y los criptoactivos
El cambio de expectativas sobre las tasas también ha provocado ajustes importantes en activos de refugio y de mayor riesgo.
En el caso del oro (XAU/USD), el aumento de las tasas reales de los bonos del Tesoro incrementa el costo de oportunidad de mantener posiciones en un activo que no genera intereses.
Con instrumentos soberanos de corto plazo ofreciendo retornos nominales más elevados y considerados de bajo riesgo, aumenta el incentivo para trasladar posiciones desde el oro hacia instrumentos del mercado monetario. Esto ha generado una presión bajista adicional sobre el metal precioso.
En Bitcoin y otros criptoactivos, el endurecimiento de las expectativas monetarias también provocó liquidaciones.
La liquidez global es un factor especialmente relevante para la valorización de este tipo de activos. Ante la expectativa de que la Reserva Federal mantenga o incremente la absorción de liquidez, los inversionistas han reducido posiciones apalancadas y exposiciones de mayor carácter especulativo.
La comunicación de la Fed vuelve a ser determinante
Otro elemento relevante de Jackson Hole fue la posición adoptada por Warsh respecto de la comunicación futura de la Reserva Federal.
El presidente de la Fed rechazó formalmente el uso tradicional de la denominada forward guidance, es decir, entregar señales explícitas al mercado sobre la trayectoria futura de la política monetaria. También descartó una aplicación mecánica de modelos como la Regla de Taylor.
Sin embargo, al señalar que una eventual inacción requiere que la inflación converja hacia el 2% de forma clara y a una velocidad suficiente, terminó estableciendo implícitamente una función de reacción que permite al mercado anticipar las condiciones necesarias para modificar la política monetaria.
La lectura del mercado puede sintetizarse así:

El escenario incorpora además un componente político. Warsh fue nombrado durante la administración del presidente Donald Trump, quien ha solicitado públicamente recortes de tasas. Sin embargo, su mensaje en Jackson Hole priorizó la credibilidad técnica de la Reserva Federal frente al mercado de bonos.
Este giro también lo acerca a los miembros más restrictivos del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), considerando que en la reunión de julio ya se habían registrado tres votos disidentes favorables a un incremento inmediato de tasas.
¿Qué debemos observar esta semana?
El mercado ha validado hasta ahora el mensaje de Jackson Hole a través del aplanamiento de la curva de rendimientos y de una renovada fortaleza del dólar estadounidense.
La atención durante los próximos días estará concentrada principalmente en las cifras de empleo e inflación de Estados Unidos, antes del período de silencio de la Reserva Federal previo a su reunión de septiembre.
Si las próximas publicaciones confirman una inflación todavía rígida o una nueva muestra de fortaleza en la nómina no agrícola, la probabilidad de un aumento de 25 puntos básicos durante la reunión del 15 y 16 de septiembre podría consolidarse por encima del 60%.
Esto mantendría la presión sobre las tasas de corto plazo y podría continuar favoreciendo al dólar, mientras que activos sensibles a las condiciones de liquidez —como el oro y las criptomonedas— seguirían enfrentando un escenario más exigente.
Los análisis de Lascar Wealth Management se fundamentan en la investigación de nuestra área de Estudios Financieros, dedicada a profundizar las estrategias y perspectivas de inversión de nuestros clientes.




